Sentimos soledad cuando nos sentimos desconectados de los demás; cuando sentimos que no importamos y que los demás no nos ven / reconocen / valoran. Dado que estamos conectados neurológicamente para conectarnos, la soledad desencadena nuestras sensaciones más intensas, ya que necesitamos estar en el corazón y en la mente de los demás.

La soledad puede provocar sentimientos negativos hacia uno mismo y diálogo interno negativo. Estas sensaciones negativas pueden traer experiencias pasadas cuando nos sentimos rechazados o abandonados haciendo que nuestros peores miedos (que no significan nada para los demás) sean una verdad sobre nosotros mismos. Esta percepción de nosotros mismos puede convertirse en una depresión que podría conducir a pensamientos e incluso intentos de suicidio.
Girl thinking something

Los millennials crecieron en una era tecnológica que tiene consecuencias tanto positivas como negativas. La comunicación cambió del contacto físico, visual a visual, a los mensajes de texto. Existe un nivel de anonimato en el que podemos escondernos detrás de la tecnología, sin mostrar realmente nuestras verdaderas emociones. Al mismo tiempo, existe la gratificación inmediata (o en ocasiones no, ya que puede ser impulsivo) de enviar un mensaje al instante. Las redes sociales también han abierto la posibilidad de comunicarse durante todo el día. Por mucho que los mensajes de texto y las redes sociales puedan engañarnos para que nos sintamos vistos y conectados, este sentimiento es de corta duración.

La soledad puede desencadenarse y / o exacerbarse cuando miramos todas las vidas «perfectas» y conectadas que todos los demás tienen … En ese momento, nuestras vulnerabilidades y la sensación de no ser parte de algo se intensifican; haciéndonos sentir más solos. Es importante recordar que las personas publican en las redes sociales lo que quieren que otros vean…. Es como marketing, en el que se muestra el bonito paquete; esto, sin embargo, puede estar vacío.